Donde todo tiene sabor a cosa sana, hecho como si Dios le diera letra a Don Rolando Fronteras, un entrerriano que recaló en Tomas Jofré allá por el año 1950, cuando la ruta 42 era de tierra y los caballos superaban en número a cualquier medio de transporte.
Después de comprar un almacén de Ramos Generales, Don Fronteras debió abandonarlo cuando el levantamiento de las vías decretó la muerte del negocio.
Obstinado, nuestro hombre de Gualeguay, y con la ayuda de su fiel compañera (Doña Petrona) y de su hija Susana, empezó a facturar salame, lo que trajo mucha gente ganada por un sabor que comenzó a trascender. |